A ese Dios desconocido.

Sé que muchos se sorprenderán al leer este título. ¿Cómo alguien que se llama a sí mismo predicador, no conoce a Dios?

No, no me entiendan mal.

Yo SÍ conozco a Dios, a mi Dios. Lo veo todos los días. A cada momento. En la sonrisa de un niño, en el espejo por la mañana mientras me aseo, en la flor que no debería haber crecido en medio del asfalto, incluso fuera de una jardinera. En el sufrimiento de un enfermo, en la amorosa mirada de una madre a su bebé, en los ojos perdidos de un enamorado.

Ahí está Dios.

No lo busquen en el cielo. Porque en primer lugar, habría que tener conciencia de dónde está el cielo. No es un anciano bondadoso de barba blanca, que extiende su brazo y su mano al hombre Adan, en señal de cuidado y salvación. No. El no está en el cielo (lo demuestra el hecho de que no hay cielo, como ahora conocemos, sino una serie de fenómenos geofísicos y atmosféricos).

Mi Dios es un Dios omnipresente, está en todos los espacios, en todos los cielos y en ninguno al mismo tiempo.Dios no existe. Otra frase que puede levantar ampollas leída apriorísticamente sin atender a la explicación siguiente y necesaria: Dios, como Suprema Entidad, no tiene existencia física. No es material. No está sujeto a ninguna ley física, ni conoce dimensiones en Su Eternidad, sin tiempo ni espacio: largo, alto y ancho.

Dios ES. Dios ES por siempre, y desde siempre, sin que el SER signifique que haya sido nunca creado, pues existió antes de la misma idea de la generación del todo y de la nada.

Y cuál es entonces el nombre de Dios? Dios es una cualidad del Ser Supremo, pero no su Nombre. Dios es un atributo del UNO, de la entidad al que atribuimos la cualidad de ser dios de dioses. Los judíos, en la Kabalah le atribuyen hasta 70 nombres que no son sino otras cuantas descripciones de Sus cualidades: Elohim: El Señor, Yavé: Yo Soy, Adonai: El Ser Superior, Shaddai: El Protector…. Los musulmanes tienen para él hasta cien nombres, otras tantas descripciones de Su Naturaleza, y caratcerísticas. Pero entonces ¿Cuál es el verdadero nombre de nuestro Dios?

A mi, personalmente me gusta llamarle UNO. Porque es la idea del Principio, sin que tenga principio, pues según la matemática cuántica, el uno no es la negación del cero. La existencia no es lo contrario de la ausencia, sino un estado de la esencia.

Por eso entono esta oración a mi Dios: Ese Dios desconocido, al que canto y alabo en cada sonido de mi respiración, en cada latido de mi corazón, en cada mudra, cada mantra, cada aliento de mi existencia, torpe, pequeña y humana.

A mi Dios, el mas grande, el UNO, creador y no creado. Cuyo Hijo nos trajo la verdadera religión: «Amaos unos a otros, como Yo os he amado. Que os améis!. Así conocerán que sois de los míos».

AL.Lah Akbar!.

Mi Dios es Grande.

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